Me interesa porque está en la vida: late y, aunque efímera, es experiencia viva que deja vestigios en la piel y en la memoria corporal.
La performance es cuerpo y voz; la concibo como una filosofía de la corporeidad relacional, como otra forma de hacer pensamiento. Es una experiencia filosofante desde el pensar y el hacer, de sí a sí y de sí hacia lo otro que está fuera de mí.
Es presencia, es encuentro, es el lugar donde el arte y la vida se tocan y se transforman mutuamente.